Dentro del universo de los colchones, los colchones de latex son la elección natural.

La espuma de látex se utiliza ampliamente en Europa, y la tendencia es que muchos estadounidenses están descubriendo sus atributos. En pocas palabras, el látex natural es exactamente lo que un colchón debe ser: elástico, duradero, y ecológico.

Exiten varios tipos de látex, de lo que depende la calidad del colchón:

  • Sintético: se obtiene a partir de una formulación sintética del látex.
  • Mezcla: va desde el 20% de látex, a un 50% del mismo, combinado con espumas. Generalmente son menos propensos a desarrollar humedad y son menos pesados que los de látex natural.
  • Natural: se considera natural cuando en un 85% es látex y el resto espumas u otros tipos de materiales, generalmente, aditivos utilizados para el transporte a Europa del líquido obtenido en Malasia. Por lo general de es coste más elevado.

El látex natural es un material obtenido de forma natural de la resina del árbol del caucho. Por el proceso de obtención, es un producto caro, por lo que como en cualquier otro producto de difusión masiva han buscado un sustituto mas económico, esto es lo que denominan látex sintético, que aun siendo un buen producto, no es natural.

Para darle dureza al colchón de látex todos ellos tienen una mezcla de látex natural con látex sintético, la diferencia esta en los porcentajes usados, mientras en un colchón de látex “natural” el porcentaje suele estar próximo al 80% de látex natural y 20% de látex sintético, cuando hablamos de un colchón látex 100% hablamos de un porcentaje de 80% de látex sintético, frente a un 20% de látex natural.

Colchones de latex

El látex sintético es una buena opción, con muy buena relación calidad-precio del producto, pero siempre hay que exigir  el certificado de calidades.

Conocido por su durabilidad, el látex natural es un material denso, elástico derivado de la goma. Posee mucha elasticidad, lo cual lo hace excelente para minimizar la presión de contacto y transferencia de movimiento. A diferencia de la espuma de poliuretano, funciona de manera confiable y mantiene su integridad física en el tiempo.

Sea cual sea el tipo de látex, se debe comprobar que el colchón tiene 7 zonas diferenciadas de descanso, y que la altura del bloque de latex tenga una altura mínima de 14 cm.

Se da por supuesto que los colchones de latex disponen de  los tratamientos anti ácaros y sus fundas de algodón son 100% atérmicas y “de serie”. No obstante, es importante asegurarse de estos puntos.

También son deseables por sus propiedades anti-bacterianas, anti-hongos, y anti-microbianas. Los colchones de latex no sólo resisten el moho sino que también repelen los ácaros del polvo, lo que hace de látex en la opción ideal para un saludable colchón.

Otras características:

  • Firmeza: La firmeza de un colchón de látex no depende del material usado, sino de la densidad de este. Es decir, como explicábamos en puntos anteriores, cuanta más cantidad de producto “kilogramos” usen para producir “un metro cúbico” de látex, más densidad en el material, por lo tanto mas firmeza tendrá el colchón.
  • Densidad: Cuanto mas Kg./m3 mas firme será el colchón. Por lo tanto, la densidad recomendada depende en gran medida de los gustos personales. La densidad media recomendada de  70 a 75 Kg./m3.
  • El látex es un producto atérmico, por consiguiente no genera ni frío ni calor. Una de sus mejores cualidades es el ser un material muy envolvente, lo cual es una gran ventaja ya que se adapta perfectamente a nuestro cuerpo  sin rebote o movimiento, dando esta sensación de confort cuando estamos acostados y disminuyendo en gran medida los movimientos durante el descanso, pero esa misma envolvencia nos puede generar sensación de calor.
  • El colchón de látex es más propenso que cualquier otro colchón a generar problemas de humedad. Por ese motivo requiere una base que permita una total ventilación de éste. Este colchón requiere en todos los casos su apoyo sobre un somier o canapé abatible de láminas de madera no plastificadas. Además de esto, se debe voltear y ventilar el colchón con bastante frecuencia, y no usar ropa de cama con capas plastificadas para que no impidan la ventilación del núcleo.