El Grupo de Hoteles Intercontinental está experimentando el uso de los smartphones como llaves de habitación. Utilizando una aplicación de OpenWays, los huéspedes de los hoteles Chicago O´Hare Rosemont y Express Houston Downtown podrán descargar un código de audio en su iPhone, Blackberry o Android. Pasando el teléfono junto a la cerradura, la puerta se abrirá y los huéspedes podrán evitar, totalmente, pasar por recepción.

Para aquellos que están acostumbrados a buscar, reservar y pagar online los hoteles, éste puede ser el siguiente paso lógico. Va en la línea de las nuevas tecnologías apoyadas en el uso de smartphones como la de United Airlines y los billetes de avión que se pueden adquirir vía móvil en el aeropuerto.

Pero, como señala Marín Pérez en IntoMobile, su implantación no es trivial:

“La aplicación tiene que funcionar bien o puede provocar un montón de clientes descontentos. Además, los hoteles podrían perder ese toque personal y conexión de marca con el cliente, que siempre es un problema”.

También sería un gasto extra para los hoteleros, ya que el sistema requiere un cierre especial, sin un agujero para la llave-tarjeta con banda magnética, en cualquier habitación del programa.

Pero si funciona sin ninguna complicación especial, IGH pretende extenderlo mucho más allá, tanto en número de hoteles como en el tiempo.

Otra vez RFID

Otra cadena de hoteles, Starwood, es una de las mayores experimentadoras con identificación de radiofrecuencias o RFID. En su propiedad de Lexington, Massachussets, el Hotel Aloft, están proveyendo a sus huéspedes con tarjetas RFID.

A los visitantes interesados en dar una oportunidad al RFID se les da una tarjeta específica de “Huésped preferente en Starwood”. El día que se registran, se les envía un SMS con su número de habitación. La tarjeta RFID está programada para abrir la puerta automáticamente.

Aunque sean muy poco habituales, los sistemas de llave RFID son más cómodos que los basados en audio. De hecho, teléfonos equipados con tecnología para leer códigos RFID se llevan utilizando desde 2006.

Mientras que hoteles y resorts independientes luchen por conseguir huéspedes, podemos esperar que sus experimentos sigan el paso, o incluso que lo adelanten, de sus gustos tecnológicos.